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Cuidado. Hay nuevas trampas transgénicas

Cuidado. Hay nuevas trampas transgénicas

A las empresas de transgénicos no les alcanza con tener el monopolio de las semillas comerciales e invadir nuestros campos y alimentos. Además, quieren cada vez menos regulaciones y de paso engañar a la gente con otros nombres para sus nuevas biotecnologías, intentando separarlas del rechazo generalizado a los transgénicos. Avanzan también agresivamente en el intento de manipular no solamente cultivos, sino también especies silvestres, para hacer ingeniería genética de ecosistemas, lo que podría provocar la desaparición de especies enteras.

Todos estos lineamientos estratégicos de la industria biotecnológicatrasnacional se reflejan en la nueva normativa que la Comisión deBioseguridad de Brasil (CNTBio) aprobó el 15 de enero de 2018. Con ella,la CNTBio abrió las puertas para que productos derivados de lo quellaman tecnologías innovadoras de mejoramiento de precisión, puedan serconsiderados no OGM (organismos genéticamente modificados) y que lleguenal campo y a los consumidores sin pasar por evaluación de bioseguridadni etiquetado.

La estrategia de que los productos de nuevas biotecnologías no seconsideren OGM para evadir las leyes de bioseguridad no es nueva. EnEstados Unidos ya se aplicó en algunos productos, como hongosmanipulados con la biotecnología CRISPR-Cas9. En Europa, la discusiónlleva un par de años y aún no se resuelve, aunque todo indica que laUnión Europea no permitirá que evadan la regulación, al contrario,podría resultar en cambios a las leyes para hacer evaluaciones de riesgomás exigentes, por las nuevas amenazas que éstas presentan.

Por el contrario, Argentina instauró en 2015 una normativa sumamentegeneral y laxa, que permite exentar de evaluación de bioseguridad a losproductos de varias nuevas biotecnologías. (Revista Biodiversidad87, 2016, https://tinyurl.com/ybhxu4g9).

Lo nuevo y muy preocupante con la resolución de la CNTBio en Brasiles que además crea explícitamente un canal para aprobar la liberación acampo de impulsores genéticos, a los que llama técnicas deredireccionamiento genético, pero para no dejar dudas lo escribe tambiénen inglés: gene drives. Es el primer país en el mundo que establece canales para liberar al ambiente este tipo de OGM altamente peligrosos.

Se trata de una tecnología diseñada para engañar a las leyesnaturales de la herencia, haciendo que toda la progenie de plantas,insectos y otros animales que sean manipulados con impulsores genéticos (gene drives), pasen forzosamente esos genes modificados a la totalidad de su progenie.

Si la manipulación es para producir, por ejemplo, solamente machos(lo cual ya están intentando con insectos, ratones y plantas), lapoblación –o hasta la especie– podría extinguirse rápidamente (https://tinyurl.com/y8clpzpa).

Una vez liberados al ambiente, los seres vivos que haya sidomanipulados con esta tecnología no respetarán fronteras, por lo que lospaíses limítrofes con Brasil deberían preocuparse ya mismo de estaamenaza.

Todas las nuevas biotecnologías que se engloban en estas normativasde Brasil y Argentina son formas de ingeniería genética que entrañannuevos riesgos e incertidumbres. El hecho de que se hayan o no insertadogenes de otras especies –como sucede con los transgénicos que ya estánen campo– o que la inserción sea en un lugar más exacto, como afirma laindustria, no significa que no entrañen riesgos, incluso mayores que losexistentes.

La doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos deAlemania, explica que siguen siendo cambios artificiales a los genomasde los organismos, sobre cuyas funciones hay grandes lagunas deconocimiento. Se pueden producir inserciones o silenciamiento degenes fuera de blanco –activando o desactivando funciones importantes enlos organismos– que producirán impactos impredecibles en losorganismos, en el medio ambiente y en el consumo. (https://tinyurl.com/ybwcvq52)

Al igual que en Argentina, esta decisión en Brasil que implica tantosriesgos fue tomada como una simple decisión administrativa por unacomisión técnica –en las que la industria de transgénicos tiene pesadainfluencia– sin mediar consulta con los campesinos, consumidores ymuchos otros que pueden ser afectados, ni pasar por instanciaslegislativas.

Ante esta situación los mayores movimientos y organizaciones ruralesde Brasil, reunidos en la Articulación Nacional de Trabajadores,Trabajadoras y Pueblos del Campo, de las Aguas y los Bosques –una ampliacoordinación que incluye al Movimiento de los Trabajadores Rurales sinTierra (MST) y la Articulación Nacional de Agroecología entre otras 19organizaciones nacio-nales– emitieron una carta pública de denuncia yprotesta, en la cual rechazan la decisión de CNTBio y alertan que Brasilse convertiría en el primer país en el mundo en considerar laliberación de impulsores genéticos, tecnología que no ha sido permitidaen ningún otro país, y que Naciones Unidas considera incluso como unarma biológica. (Brasil de Fato, 6/2/18, https://tinyurl.com/y8wcuxen).

Señalan, además, que los impulsores genéticos, tecnología financiadaprincipalmente por el Ejército de Estados Unidos y la Fundación Gates, (https://tinyurl.com/yahkzdnz),favorecerán principalmente a las trasnacionales de agronegocios quebuscan con esta tecnología restablecer la susceptibilidad de las hierbasinvasoras que se han hecho resistentes a sus agrotóxicos, para aumentarsus ventas y, de paso, los devastadores impactos de éstos sobre salud,tierras y aguas. O podrían buscar extinguir lo que las empresasconsideren plagasen los campos, lo cual tendría impactos muy negativosen los ecosistemas y los sistemas de cultivo campesino y agroecológicos.Esta medida en Brasil es apenas el comienzo de lo que podría seguir enotros países. Urge prepararse y, como en Brasil, resistir estas nuevastrampas de las industrias transgénicas.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC, publicado en La Jornada, México


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