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Masacre de abejas en Brasil

Masacre de abejas en Brasil

En los últimos meses, Brasil ha saltado al centro de la actualidad mundial por los tristes hechos en los que se ha convertido en protagonista en el frente ambiental. Junto a los devastadores incendios que están destruyendo el Amazonas y la deforestación relacionada, otra mala noticia se refiere a las abejas. Entre diciembre de 2018 y febrero de 2019 una muerte muy grave afectó a estos pequeños pero indispensables aliados de la biodiversidad. Los apicultores de cuatro estados locales encontraron 500 millones de muertos. Una figura impresionante.

La noticia se difundió a partir de una investigación realizada por dos agencias de periodismo de investigación, Agência Pública y Repórter Brasil. La zona más afectada fue Grande do Sul, el principal productor de miel de Brasil, con cerca de 400 millones de abejas muertas. Le siguen los estados de Santa Catarina, Mato Grosso do Sul y San Paolo.

Las causas de la muerte

Inicialmente se asumió que detrás de la matanza de abejas estaba el llamado Síndrome de despoblación de la colmena (Ssa), fenómeno aún poco conocido por el que las colonias de Apis mellifera perecen abruptamente. Sin embargo, de un análisis más cuidadoso, resultó que los síntomas eran diferentes. Las investigaciones luego dirigieron su atención a otros posibles desencadenantes, llegando a una amarga conclusión. Aparentemente la causa de la muerte sería principalmente una, además de origen antropogénico: el uso indiscriminado de plaguicidas.

De hecho, en la mayoría de las abejas fallecidas hay rastros de fipronil, un insecticida de amplio espectro sobre cuyo uso la Unión Europea ha impuesto restricciones desde hace varios años, precisamente para combatir la muerte de insectos polinizadores.

Detrás del uso generalizado del plaguicida volvería a estar la mano de las políticas implementadas por el presidente Jair Bolsonaro, criticado varias veces por sus cuestionables posturas sobre temas ambientales.

El uso de insecticidas en Brasil ha aumentado significativamente en los últimos tiempos y fue precisamente Bolsonaro quien eliminó las restricciones a estas peligrosas sustancias. Como lo señaló Paz verde, en los últimos tres años se ha reportado en territorio brasileño el uso de hasta 193 pesticidas y herbicidas que contienen agentes químicos prohibidos en Europa. De estos, el 40 por ciento sería altamente o extremadamente tóxico.

Amenazas a las abejas

Durante varios años, la ciencia ha centrado la atención en el vínculo entre los pesticidas y la muerte de las abejas. Un informe publicado en la primavera de 2018 porAutoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) confirmó que casi todos los usos actuales de plaguicidas neonicotinoides ponen en peligro a las abejas, tanto domésticas como salvajes. Como otro factor agravante en la disminución de polinizadores preciosos, están los efectos del cambio climático en curso.

Los datos muestran que el calentamiento global tiene un impacto importante en la incesante disminución de las abejas domésticas y silvestres. La alarma también fue dada por el WWF con motivo de la Campaña #Beesafe. Según la Asociación Ambiental, una primera señal vendría de la caída significativa en la producción de miel. En 2018, la producción en nuestro país, por ejemplo, se redujo en un 80% debido a la sequía del año anterior. El panorama no parece mejorar con el paso del tiempo. Según el último informe de Ismea sobre sector de la apicultura: “En 2019, la pérdida de producción estimada de miel de acacia y cítricos es de más de 10 mil toneladas, equivalente a más del 40% de la producción anual promedio esperada en condiciones normales.”.

Como muchas otras especies también para las abejas, en resumen, el destino no parece rosado en absoluto. Recordamos que más del 70% de la producción agrícola para consumo humano depende de su presencia. Por tanto, un futuro sin abejas es impensable.



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