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Come menos carne para salvar el planeta

Come menos carne para salvar el planeta

Consumir menos carne es una de las armas para combatir eficazmente la calentamiento global. Esto está respaldado por el reciente informe "Cambio climático y territorio", elaborado porPanel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el Comité Científico del Clima de la ONU.

Según el informe, bastaría con modificar nuestra dieta adoptando un estilo de alimentación vegetariano o vegano para contaminar menos. Adherirse a una dieta sana y sostenible basada en alimentos como cereales, legumbres, frutos secos y semillas ofrecería a los expertos "grandes oportunidades para reducir los gases de efecto invernadero”.

Los límites del sistema alimentario actual

La corriente sistema alimentario contribuye al 30% de la emisiones globales. La atención se centra en particular en la explotación intensiva de la tierra cultivable, un lujo que, según los argumentos de los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, ya no podemos permitirnos. De hecho, hoy el hombre utiliza el 72% de la tierra para alimentar a uno. población creciente. Según estimaciones de los expertos, un cambio radical en nuestra dieta liberaría a millones de kilómetros cuadrados de la explotación intensiva, reduciendo así las emisiones de CO2 hasta seis mil millones de toneladas al año en comparación con la actualidad.

Alimentos y cambio climático

La relación entre los alimentos y el cambio climático es mucho más estrecha de lo que cabría suponer. El arroz y el ganado por sí solos causan alrededor del 50% de las emisiones de metano del mundo. A esto se suman los efectos devastadores de fenómenos como el empobrecimiento de los suelos, la erosión y la deforestación, también vinculados aacción antropogénica derivados del sector alimentario.

Es necesario un cambio de rumbo rápido y decisivo, que se vuelve cada vez más urgente, sobre todo después de un verano marcado por temperaturas récord e incendios que lamentablemente pasarán a la historia por su inmensidad. El planeta está literalmente en llamas, en todas las latitudes: desde Siberia hasta África. Incluso los lugares más remotos e impensables se ven afectados por los incendios sin fin. Solo por citar un ejemplo, el círculo Artico.

Auge alimentario y demográfico

No es la primera vez que la ciencia centra su atención en los efectos secundarios de los alimentos en el destino del planeta. Un estudio anterior de enero de 2019 y publicado en la revista La lanceta, ya había recomendado seguir una dieta a base de plantas con pequeños y ocasionales "inconvenientes" a favor de la carne, los productos lácteos y los azúcares. El análisis se centró especialmente en las medidas que deben tomar los gobiernos para afrontar el reto de alimentar a una población en crecimiento que, como se esperaba, alcanzará la cifra de unos 10 mil millones de personas en 2050.

Según las conclusiones del estudio, "Incluso pequeños aumentos en el consumo de carnes rojas y productos lácteos harían que este objetivo fuera difícil o imposible de alcanzar.“.

La ciencia habla con claridad. Todo el enfoque de los seres humanos sobre la producción y el consumo de alimentos debe cambiarse rápidamente. Antes las consecuencias son irreversibles.



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